LIBROS PARA ENTRETENER Y PENSAR

Para descubrir el sentido de tu vida, necesitas consultar a tu propia conciencia, desestimar todo lo que oscurezca tu libre visión y dejarte abrazar por la idea de que tu bien depende del bien de todos. Será entonces cuando percibirás un destello de la luz que necesitas hasta llegar a comprender que la libertad, a la que aspiras se alimenta del amor universal. “Ama y haz lo que quieras” es la consigna que se tomó para sí mismo San Agustín, un hombre que amó mucho en todos los órdenes de la vida terrena hasta que descubrió aquello de que “nos creaste, Señor, para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que no descansa en Ti”.

sábado, 14 de noviembre de 2020

NI FRANQUISTAS, NI BOLIVARIANOS Y SÍ DEMÓCRATAS DE BUENA VOLUNTAD

 

Remedando tradicionales proclamas, hace ya cuarenta y cinco años, se pudo decir: ¡¡Franco ha muerto, viva la Democracia!! Claro que debió ser y puede ser una democracia con una sabia responsabilidad de los votantes como principal valor, lo que, de hecho, nos anima a todos a enfocar los problemas con soluciones adecuadas al momento en que vivimos y, hoy por hoy, no es el franquismo la mejor solución. Por demás, se lee en el Evangelio: “Dejad a los muertos que entierren a sus muertos”, lo que va contra los que no tienen mejor cosa que hacer que ejercer el oficio de desenterradores.  

Llegados al día de hoy, si, por franquistas, se entiende a los nostálgicos de Franco,  es considerado bolivariano,  no el que sigue las ideas originales de Simón Bolívar, llamado el Libertador de América,  sino todo aquel que, a la escucha de los decires a favor de la política seguida en la llamada República Bolivariana de Venezuela, siguen el magisterio de Hugo Chávez, el mismo que “asimiló” el bolivarianismo a su “Socialismo del Siglo XXI”, un revoltijo ideológico más de su propia cosecha que de los dichos de Bolívar, que, sin dejar de ser lo que, en Venezuela, entonces se llamaba un mantuano siempre se tuvo por el “hombre de las dificultades”. Consecuentemente, el bolivariano de hoy es más chavista e, incluso, más maduriano que fiel a la memoria de Bolívar, el cual, precisamente, marcó todas las distancias que pudo con todos los que no eran de su clase social.  

Para mayor conocimiento de causa, puede venir bien una ojeada a libros que, sin alharacas ni odios infundados nos previenen del renacimiento de trasnochadas e inconvenientes ideologías o que nos permiten conocer un poco mejor a personajes que, para bien o para mal, siguen influyendo en nuestras vidas a través de los que son lo que son a base de sus consignas y recuerdos.

Dicho lo dicho, no está demás el bucear en la historia para potenciar lo positivos de sus lecciones procurando no dejarnos guiar por los vendedores de humo, cuyo empeño principal es distraernos de las responsabilidades que nos hacen más fuertes y realistas, máxime cuando, en Democracia, lo que cuentan son los votos, sean emitidos con buena o mala voluntad; tanto peor, si lo que nos guía son los prejuicios ideológicos y no la clara idea de,  en cada caso, optar por lo mejor para el bienestar general según el tamiz de la buena voluntad.

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